Nuestro filósofo urbano desplegó hoy una “masterclass” de cocina invernal para acompañar un evento que ocurre cada cuatro años, la Copa Mundial de Fútbol.
Las bajas temperaturas estimulan a cocinar menúes calóricos, tales como un buen guiso de lenteja con chorizo colorado, alguna que otra buseca, que aportan algunos kilitos a nuestra figura pero que son bien disimulados con algún buzo holgado.
El peso que agrega a nuestro físico, reflexionó Casimiro, va en sentido contrario a los pesos que deberíamos tener en el bolsillo para poder cocinar un menú de este tipo.
Ahora bien, reclamó, cuando uno va a comprar hay que estar alertas sobre las “sentadillas o tretas” de los comerciantes con las balanzas, maniobras que se remontan a tiempos inmemoriales atrás hasta el presente con las indescifrables balanzas electrónicas, a las que debemos prestar mucha atención.
Nuestro agudo observador no dejó escapar detalle por lo que apuntó a los aspectos más generales de la economía, fijó su crítica en el inequitativo movimiento de la moneda norteamericana, el dólar: “cuando el dólar sube, incide en los precios que reaccionan aumentando, pero cuando el dólar baja no ocurre lo mismo.
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