A dieciséis años de la última vez que lo escuchamos: el legado inmortal del concierto final de Gustavo Cerati en Caracas el 15 de mayo de 2010, en el Estadio de Fútbol de la Universidad Simón Bolívar, en Caracas, fue testigo sin saberlo del último acorde en vivo de uno de los máximos exponentes del rock en español.
Gustavo Cerati cerraba allí la etapa internacional de su gira Fuerza Natural, un recorrido de presentación para su aclamado quinto álbum de estudio que había comenzado meses atrás en Monterrey, México. Ante miles de seguidores entregados, el músico argentino ofreció un recital impecable de veinticinco canciones. Ataviado completamente de blanco y acompañado por su sólida banda integrada por Richard Coleman, Fernando Samalea, Gonzalo Córdoba y Anita Álvarez de Toledo, Cerati repasó los temas de su más reciente placa y consagró clásicos de su repertorio.
La noche avanzó entre la euforia colectiva y la maestría guitarrística que caracterizó toda su carrera. El clímax de la velada llegó con la interpretación de Lago en el cielo, el tema elegido para cerrar la actuación. Tras un extenso solo de guitarra que quedó grabado en la memoria de los presentes como un testamento sonoro involuntario, Cerati se despidió del público venezolano diciendo: Hasta la próxima, chau. Minutos después de abandonar el escenario y regresar a los camarines, el artista sufrió una descompensación severa que derivó en un accidente cerebrovascular.
Este episodio marcó el inicio de un silencio prolongado de cuatro años en coma, hasta su fallecimiento el 4 de septiembre de 2014, dejando un vacío irremplazable en la cultura musical de la región pero consagrando su obra en la eternidad.























