Facundo Niziewiz, vocero de la organización Habitantes del Mar, de esa ciudad chubutense, aseguró que el avistaje se puede hacer desde Rada Tilly y que la población que llegó este año ronda el número de 70.
En una entrevista mantenida con el programa Entrando en Órbita, explicó que la ballena no puede visualizarse en superficie, como la franca en Puerto Madryn, sino que se detecta su presencia por los soplidos (respiración) que en algunos casos llegan a una altura de 3 metros con su “spray”.
Niziewiz recordó, en la charla que mantuvo con Gabriela Hassan y Osvaldo Medina, que durante el siglo pasado la ballana Sei era perseguida porque su grasa se usaba como combustible. Hay registros de una empresa que operaba en Chubut, que las cazaba y transformaba su grasa en combustible que era exportado a Noruega.
Más adelante describió que la ballena sei (Balaenoptera borealis), la tercera especie más grande del planeta, reapareció en aguas del mar patagónico frente a la ciudad, marcando un hito para la ciencia, la conservación y el turismo de naturaleza en la región.
Estas majestuosas visitantes pueden observarse en grandes grupos muy cerca de la costa, un fenómeno único a nivel mundial: hasta 70 ejemplares fueron registrados desde los acantilados de Punta Marqués, en Comodoro Rivadavia. En ningún otro lugar del planeta se las ve en tales números y a tan poca distancia del continente.
A diferencia de otros grandes cetáceos, la ballena sei no realiza migraciones breves de paso por la región, sino que permanece durante largos períodos en el Golfo San Jorge. Investigaciones científicas confirmaron que su presencia se extiende desde la primavera hasta el otoño, con registros frecuentes entre los meses de octubre y junio. En particular, entre marzo y junio se concentra la mayor cantidad de ejemplares, consolidando a la zona como un área clave de uso estacional para la especie.
Escuchá aquí la nota completa con Facundo Niziewiz, de Habitantes del Mar, en radio Halley:

























