En su micro semanal CienciAbierta, el doctor en Química Ignacio Rintoul destacó la evolución de los materiales y la aplicación del conocimiento científico aplicado a la sismología a partir de la ingeniería sismorresistente.
En enero de 1944, un terremoto arrasó a San Juan, una ciudad que por ese entonces contaba con 90.000 habitantes y en esa ocasión se contabilizaron 10.000 muertes, un porcentaje altísimo de su población.
Tras ese fenómeno se crea el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) que empieza a estudiar los terremotos, la geología, cómo construir infraestructura y cómo convivir con los terremotos.
El 23 de noviembre de 1977, otro terremoto de 7.4 grados en la escala de Richter, sacudió Caucete, localidad sanjuanina a pocos kilómetros de la ciudad capital y los resultados fueron notoriamente diferentes: sobre una población de 470 mil personas sólo hubo 65 fallecidos.
A partir del ’77 hubo un montón de terremotos y en la provincia no hubo ningún fallecido, ello se debió al cambio en los materiales, aunque no lo justifican, y al conocimiento de cómo se usan esos materiales para resistir las ondas sísmicas, detalló el doctor Rintoul, en el programa Entrando en Órbita.
Escuchá aquí el micro completo CienciAbierta, a cargo del doctor Ignacio Rintoul, en radio Halley:























