El doctor Ignacio Rintoul explicó que, ese satélite en miniatura es el paso previo al envío de un satélite convencional, servirá para probar el funcionamiento de todo el esquema tanto en la tierra como en la atmósfera.
En su espacio semanal, CienciAbierta, en el programa Entrando en Órbita, indicó que la Argentina integra el lote muy selecto de países que tienen satélites en el espacio.
El envío de este nanosatélite permitirá ajustar la comunicación con la estación terrestre, su sistema de alimentación energética, el envío de imágenes al complejo, es decir comprobar que sus sistemas funcionen de manera coordinada en el entorno orbital.
Saldrá con movimientos de rotación, por lo que deberá estabilizarse y corregir su posición mediante sus sistemas de navegación y control de orientación, explicó Rintoul.
Esa maniobra permitirá dirigir las antenas hacia la posición necesaria para establecer contacto con la Tierra. El dispositivo también tendrá que sostener el funcionamiento de sus componentes durante su recorrido orbital.
La energía provendrá de una batería y de paneles solares. La prueba medirá tanto la capacidad de alimentar los sistemas como la administración de esa energía en el espacio.
Escuchá aquí el informe completo del doctor Ignacio Rintoul, en radio Halley:























